 Ing. Antonio Blanco en concurrida conferencia. (CIP Lima, 06/07/10) Si tuviéramos que verlo desde el lado positivo, los terremotos nos sirven para ir perfeccionando las normas de construcción antisísmica, dejándonos mejor preparados para los movimientos telúricos que irremediablemente se presentarán más adelante.
Así, la evolución de estas normas sismorresistentes en el Perú ha tenido como hitos los terremotos ocurridos en los años 1940, 1966, 1970, 1974, 1996 y 2001. Y con toda seguridad, las reglas cambiarán cuando otros temblores fuertes revelen errores o debilidades en la construcción segura.
Esa es una de las conclusiones de la exposición del Ing. Antonio Blanco Blasco en el CIP Lima, durante la conferencia “Evolución de las normas sismorresistentes peruanas” que organizó el Capítulo de Ingeniería Civil de este Colegio Profesional
El Ing. Blanco contó que la primera norma antisísmica aparece el año 1977, con la experiencia de los terremotos de 1940, 1966, 1970 y 1974. Anteriormente, las indicaciones para la construcción ante la eventualidad de un sismo no parecían relevantes y constituían solamente un capítulo del Reglamento Nacional de Construcciones.
“El terremoto de 1974 nos convenció de que los suelos blandos amplifican la fuerza del sismo. Con este conocimiento y un nuevo mapa nacional de zonificación sísmica, nace la Norma de 1977”, indicó el expositor.
El terremoto en Nasca del año 1996 que destruyó varios centros educativos nuevos levantados con la Norma de 1977, planteó muchas observaciones. “Con este sismo se comprobó que las deformaciones laterales de los edificios eran mayores que los resultados que se obtenían con los coeficientes de la Norma sísmica de 1977. Por lo tanto, se decidió cambiar la Norma”, dijo el Ing. Blanco.
El año 2001 ocurre un fuerte sismo en el sur que afecta Arequipa, Moquegua y Tacna. Debido a los daños que provocó en viviendas e infraestructura, se decidió hacerle ajustes a la Norma de 1997 que se encontraba vigente. “Se amplificaron las fuerzas del sismo por 1.25, lo cual obligó a variar los factores de reducción por ductilidad. Así aparece una nueva Norma que se publica el año 2003”, puntualizó.
El suelo de Lima y el terremoto de Chile
En otro momento de su exposición el Ing. Blanco aseguró que el suelo de Lima es el mejor suelo antisísmico y que no hay otra ciudad en el Perú con la misma ventaja. Sin embargo, desde Chorrillos hacia el sur el suelo pierde calidad hasta tornarse malo. Igualmente malo es el suelo en La Molina así como en el Callao y Ventanilla.
Con respecto al terremoto de Chile de febrero de este año, el Ing. Blanco dijo que por los daños en las edificaciones se aprecia que los muros o placas no tenían confinamiento de estribos en los núcleos extremos, lo cual provocó la precipitación de muchas construcciones sobre todo en la ciudad de Concepción.
Recordó que en la Norma peruana actual estos confinamientos son obligatorios y pronosticó que debido a las lamentables circunstancias que le ha tocado vivir, Chile cambiará su norma sismorresistente para darle más seguridad a sus habitantes. |